OXG - OXIGENO la revista del GEN - Generación para un Encuentro Nacional    

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LA SOJIZACION: MITOS Y REALIDADES

* Por Gustavo Grobocopatel

Más allá de las  opiniones y puntos de vista que como actores de la sociedad podemos y debemos tener, es necesario tener información objetiva sobre la cual poder discutir y crear nuevos conocimientos. Me permito acercar alguna información que creo relevante y poder debatir sobre lo que sucede y los desafíos que la sociedad Argentina tiene.

La producción de granos creció en  forma exponencial los últimos años. El Gráfico que sigue muestra la evolución hasta hace dos campañas y es de destacar que por efecto de la sequía y políticas desacertadas en los últimos años esta producción cayó infelizmente  a menos de 80 M/tn. Con poco el potencial de crecimiento de la agricultura podría llevar las producciones 150 M de tn en 4 años y a 200 M/tn con el agregado de nuevas tecnologías que están desarrollándose.

 

Grafico: Evolución de la producción de Granos en Argentina:

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Esta producción creció un 300 por ciento gracias al aumento de superficie sembrada (50 por ciento de crecimiento de aumento) y  fundamentalmente al  aumento notable de productividad (250 por ciento) fruto de la incorporación masiva de innovaciones tecnológicas.

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Si bien ese aumento fue liderado por el crecimiento de la producción de soja, hasta hace 2 años no lo hizo en desmedro de las otras producciones tradicionales como el trigo y maíz. Es decir que el proceso de reducción de superficie de estos cultivos es reciente y se debe fundamentalmente a la aplicación de políticas que deterioran la competitividad de esos cultivos. Por ejemplo, las retenciones deterioran la relación Insumo / producto, perjudicando mas a aquellos cultivos insumo intensivos como el maíz o el trigo. Podríamos decir que las retenciones son sojizadoras.

El productor tiene muchos incentivos naturales para hacer rotaciones, los rendimientos aumentan cuando se rotan los cultivos y los costos disminuyen ya que hay menos consumos de agroquímicos y fertilizantes. Es decir que el efecto nocivo de las políticas económicas pudo destruir los incentivos naturales que tienen los productores.

En los últimos 2 años por efectos convergentes de las malas políticas, de la crisis y la sequía ese efecto se agudizo y las superficies sembradas con trigo son las peores en los últimos 100 años y las de girasol las peores de los últimos 40 años. El enemigo del trigo y el maíz no es la soja sino son las desacertadas políticas del gobierno.

Grafico: Evolución de la producción de los principales cultivos.

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Contrariamente a lo que se conoce, este  aumento de la producción agrícola no fue contra la producción de carne ni de leche. Hasta hace 2 años estas producciones venían creciendo acompañando la producción de granos. Esto es lógico ya que en el mundo la leche y la carne se hace con granos y no compiten por la tierra.
El impacto de las políticas públicas también fue lo que deterioró en los últimos 2 años esa tendencia.

Grafico: Evolución en la producción de carne y leche.

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Este proceso se realiza en el marco de una concentración en la actividad agrícola, actividad de por si muy atomizada. Esto se ve en todos los países del mundo independientemente de las ideas y políticas aplicadas. La tecnología desplaza la mano de obra y la agricultura se va transformado cada vez más en una agricultura de servicios. Es decir, hay menos productores, también menos trabajadores industriales,  pero más empleo en los servicios. Esto no es ni bueno ni malo, siempre que el sistema permita reabsorver a estos actores. El Estado tiene una gran responsabilidad en este sentido incentivando la creación de empresas y la inversión y ayudando a los excluidos del sistema dándoles nuevas oportunidades de inserción laboral.

La soja no es responsable de este proceso que comenzó en Argentina antes de 1960, en todo caso la creación de riqueza podría haber tenido un efecto atenuador del proceso. En el campo argentino desde 1960 hay cada vez menos productores y todos los actores debemos crear trabajo en los servicios y en la industria radicada en el interior para absorber esa mano de obra

En los últimos 5 años vemos un proceso que se intensifica ya que las retenciones tienen un efecto concentrador. Es decir que un elemento externo agudiza el problema. Con las retenciones al que le va mal, le va peor.

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El crecimiento de la producción de granos tuvo en Argentina un impacto muy positivo no solo en la producción sino en la industria y los servicios. Los casos mas paradigmáticos son la metalmecánica, la petroquímica, la industria de semillas, la automotriz (el numero de camiones creció en los últimos 10 años) y en los pueblos del interior se sintió el efecto de esta creación de riqueza en el consumo y la inversión. Este proceso fue abruptamente cortado con la crisis entre el campo y el gobierno a raíz de la resolución 125.

El aumento en la producción de granos impacta positivamente sobre los consumidores. Más producción, menores precios de alimentos, mas personas que pueden comer. Este impacto es muy positivo en vastas regiones del mundo donde la pobreza disminuye y el consumo de alimentos aumenta.

Argentina ha conseguido crear  ventajas competitivas para ser un abastecedor de este mundo. Pero para que este proceso sea de todos, inclusivo y vigoroso, debemos crear condiciones favorable para la inversión privada en empresas, estimulando la reinversión de utilidades, y en inversión publica en infraestructura, en I&D, incentivando la aparición y sustentabilidad de emprendedores, para la realfabetizacion de los trabajadores y empresarios, para una institucionalidad que facilite la participación y creación colectiva y para buscar mecanismos que den sustentabilidad ambiental y social al proceso. Todo esto requiere de un estado fuerte, transparente, moderno y facilitador. Un estado escandinavo. El liderazgo político debe abordar este tema a la brevedad y dar cuenta de los resultados.

La soja es un producto que puede ayudar a realizar este proceso pero la transformación dependerá de los hombres y mujeres de buena voluntad que habiten el suelo argentino.

* Presidente Grupo Los Grobo.


CONFLICTOS ECOLOGICOS DISTRIBUTIVOS Y RETENCIONES AMBIENTALES

* Por Walter Alberto Pengue

Argentina es un país rico con una buena parte de su población pauperizada y una concentración de la riqueza, que a pesar de discursos distributivos, no se plasma en la mejora del bienestar general.

La discusión original del problema ambiental reside en una lucha por la apropiación de la renta proveniente de los recursos naturales (generalmente hasta su agotamiento) tanto por sectores foráneos como por quienes históricamente han concentrado y acumulado poder desde dentro.

Los conflictos ecológicos distributivos emergen de la discusión con que los diferentes actores sociales se relacionan con el mundo natural y con sus propias formas de vida referidas en general a bienes en disputa o a la afectación de ciertos sectores por otros, derivados de un mal uso de estos.

Otro aspecto vinculado puede tener relación con las formas en que se distribuyen las externalidades (los impactos no calculados en las cuentas de costos y ganancias), producidas por el sistema económico, la colocación de estos pasivos ambientales, el poder para hacerlo y las metodologías para su valorización, si esto fuera posible y aceptable. Una cuestión vinculada tendrá relación con, por un lado el acceso y por el otro, los “derechos” públicos, privados o colectivos.

Una cuestión importante en el tema de los conflictos tendrá que ver con el nuevo orden internacional que ha reasignado un uso específico a los recursos naturales (por ejemplo, alimentos o energía) y que por tanto fomenta una reapropiación y explotación de la naturaleza en la era de la globalización criticando que esta resolución no se podrá hacer bajo la única lógica del mercado cuando existen innumerables inconmensurabilidades que no se resuelven ni resolverán desde el mercado o con “más mercado”.

En definitiva, los conflictos ecológicos distributivos resultan de tensiones existentes en el proceso de reproducción de ciertos modelos de desarrollo y su existencia además, aparece como restringida a especificidades espaciales o discusiones sobre algún tipo de recurso.

Hay muchos casos de conflicto social que apoyan la tesis de la existencia de un ecologismo de los pobres, es decir, el activismo de mujeres y hombres pobres amenazados por la pérdida de recursos y servicios ambientales que necesitan directamente para su supervivencia.

Los lenguajes que usan pueden ser, por ejemplo, el de los derechos humanos, o los derechos territoriales indígenas o el lenguaje de los valores sagrados aunque ellos no sean miembros de la cofradía de la “ecología profunda” como enumera el economista ecológico Joan Martínez Alier. Cuantos agricultores y campesinos que hoy día luchan en la Argentina por la tierra, por el acceso al agua, por la protección de sus formas locales de producción y alimentos, si uno les dijese: tú eres ecologista... Te responderá, ¿ecologista?, ¡tu madre!…

aSin embargo, son estos los actores que han estado desde siempre en la lucha por una justicia ambiental, por una defensa de la sostenibilidad de sus fuentes primarias o por la vida misma. Miles a lo largo y ancho de este mundo han dejado su vida en esta lucha. Ambiental o Social? Es igual, si en definitiva hablamos de lo mismo. Los zapatistas de hace un siglo, son los ecologistas populares de hoy, en palabras del etnoecólogo mexicano y latinoamericano, Víctor Toledo.

En el caso de Argentina la mayoría de estos conflictos se apoyan en la problemática derivada de la mala gestión de los recursos naturales…

El principal conflicto ambiental existente es, de hecho el conflicto por la tierra. De la no resolución del mismo derivan muchísimos otros problemas que en el país no se han resuelto. Al considerarse a la tierra un bien de renta, la cuestión reside en la discusión de la apropiación de sus beneficios y por tanto de quien detenta su propiedad. Para uno u otro fin. Son muchos los que consideran por otro lado, que la tierra no es meramente un recurso. La tierra es mucho más que eso, es un espacio de vida y una herramienta de transformación social como declaman desde hace mucho tiempo, miles de agricultores federados o no y otros movimientos campesinos e indígenas.

* La reproducción de este artículo –ver texto completo en http://www.ecoportal.net/content/view/full/79522- fue cedida por el autor de la nota que es Ing. Agrónomo, Msc. en Políticas Ambientales y Territoriales y Dr. En Agroecología. Investigador del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente – GEPAMA, de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor de esa universidad.

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